Archive for marzo, 2009

Un día de excursión por Vitoria.

Sala Gótica - Casa del Cordón - Vitoria

Sala Gótica – Casa del Cordón – Vitoria

Hoy se inaugura nuestro nuevo Museo de Arqueología que al alimón con el de Naipes hacen la gracia de que algún ocurrente le diera el nombre conjunto de BIBAT, como si fuera un detergente, Dos (bi) en uno (bat).

Porque son dos colecciones y porque son dos edificios: un palacio renacentista que alberga naipes y un moderno edificio forrado de bronce que alberga nuestros más antiguos recuerdos de la Historia. El conjunto, sin embargo, resulta equilibrado y ambos edificios ganan con la conjunción.

 

Álava es tierra alta y dura de piedra y bosque. Lo llano está atravesado por caminos importantes que la hacen tierra de paso desde que se levantaron los Pirineos. Los que pasan dejan una huella más leve que los que plantan sus reales. Por eso nuestra colección arqueológica es poca pero variada, quizás no deslumbrante pero sí selecto camino para recorrer el mundo de la Antigüedad, en un lugar donde todos se encontraban según subían el Ebro, bajaban de los riscos y asperezas de los Montes Vascos o venían de más allá del Cantábrico y la Galia.

 

No dejará de sorprender tampoco el Museo de Naipes, colección monotemática probablemente la mejor del mundo. Las barajas han acompañado nuestros ocios desde muy antiguo y echando una partidita ¡cuantos momentos de la Historia se habrán fraguado!

 

Así pues, amigos de IIM, si vienen a Vitoria a ver el Museo entrarán por la calle Cuchillería y después de haberse dejado tentar por algún pincho y un rioja visiten, si está abierta, la sala gótica de la Casa del Cordón; una delicada muestra arquitectónica. Más abajo, a la derecha está el Museo. Espero que luzca limpio y que a algunos vándalos que se creen con el derecho de ensuciar nuestro patrimonio se les aparezca San Prudencio y los convierta en probos ciudadanos.

 

Por fin, después de comer (a veces puede ser problemático encontrar un sitio en agosto) y habiendo hecho antes una reserva (conviene hacerlo con antelación) no dejen de visitar la Catedral. Tendrán a la vista un proyecto de rehabilitación integral que nos revela los secretos arquitectónicos de una catedral gótica. Yo no creía mucho en este proyecto, pero cada vez me gusta más. Tiene mérito poner en valor un edificio tan pachucho.

 

Que pasen un feliz día.

Catedral de Santa María - Vitoria-Gasteiz

Catedral de Santa María – Vitoria-Gasteiz

 EL BIBAT SE ASOMA AL CASCO VIEJO – EL CORREO – A.LORENTE

UN NUEVO HITO DE LA VITORIA MEDIEVAL- EL PAIS -TXEMA G. CRESPO

LOS RESTOS DEL PASADO, ENTRE NUEVAS PAREDES – GARA-I.AMESTOY

 

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Jueves, 26 marzo, 2009 at 9:47 pm 56 comentarios

ÚLTIMAS NOTICIAS

Astigarribia en Terrae Antiquae ha aportado esta nuevo artículo de Alberto Barandiaran, publicado en euskera en Berria. «Gu seguru gaude» (Estamos seguros)   Además ha realizado una traducción al castellano.  Por su interés esta traducción nos sirve para editar una nueva entrada. IIM agradece a Astigarribia este trabajo. IIM ha corregido las faltas que cita el traductor.

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Traducción de lo que aparece hoy en Berria. Está hecha deprisa y corriendo, puede haber muchas faltas de tecleado, y ausencia de muchas tildes. Y la traducción puede resultar tosca, por poco elaborada por lo precipitado. Pido perdón. Pero creo que resultará de interés para los que no sepan euskera. Allá va:

 «Nosotros estamos seguros»

Joseba Lakarra y Joakin Gorrotxategi, quienes han estudiado de cerca los grafitos de Iruña-Veleia, reafirman que son falsos. Reivindican el terreno de los lingüistas, y declaran haber actuado con prudencia Alberto Barandiaran. Gasteiz.

Fue a principios de mayo de 2006, hacia el día 5. Eliseo Gil, director de Iruña-Veleia llamó al catedrático de Lingüística Preindoeuropea de la UPV Joakin Gorrotxategi y le dijo: «Tengo una bonita sorpresa para ti». En el yacimiento de Iruña-Oka, Gorrotxategi se encontró con todo el grupo de Gil, esperando. Tenían curiosidad por saber lo que diría el catedrático. Gil le enseñó unos grafitos en euskera. Gorrotxategi preguntó si eran de la Edad Media. No, le respondieron que eran de los siglos III-V. Ese fue el primer capítulo de la relación de Gorrotxategi y Gil. Lo más lógico para Gil era llamar a Gorrotxategiri. Es el mayor experto del euskara antiguo, junto con Joseba Lakarra; pero aquella grata sorpresa se convirtió en pesadilla. « los grafitos me produjeron sospechas inmediatamente », dice Gorrotxategi. «Aunque no soy arqueólogo, he visto muchos ostraka y grafitos, y el soporte me pareció bueno enseguida, pero las letras eran raras. Y el hecho de aparecer el euskera no era algo esperado, era algo totalmente nuevo». Esa impresión no varió nunca hasta el 22 de junio de 2008. Ese día, estaba convocada la reunión de la comisión formada por la DFA para esclarecer los asuntos oscuros de los descubrimientos. Aquel día, Gorrotxategi dejó en manos de la comisión su informe científico. Conclusión: «Todos los ostraka de Iruña-Veleia son falsos».

Gorrotxategi, Joseba Lakarra y Henrike Knorr han sido los filólogos de la comisión. Y han defendido la credibilidad de la filología ante todos. «Alguno todavía anda preguntándose si las piezas son autenticas», explica Gorrotxategi. «Que hay que hacer mas análisis en el laboratorio, para aclarar lo de la pátina… pero eso es tomar un camino incorrecto desde el inicio. ¿Qué es lo que está en discusión? Textos. ¿Quiénes son los que se tienen que pronunciar sobre textos? Los filólogos. Y hay que aceptar lo que digan los filólogos». Joseba Lakarra, que está al lado, asiente sin duda. «Nosotros estamos seguros».

 Llamada a Henrike Knorr

Todo sucedió entre mayo y junio. Es importante recordarlo. Tras enseñarle los primeros grafitos a Gorrotxategi, Gil llama a Henrike Knorr. En aquel tiempo, Knorr era el responsable de investigación de Euskaltzaindia. A los dos les dijo que las piezas estaban «recién salidas del horno». Que los hallazgos de los años anteriores los presentarían en otoño, y, después, a fin de año aproximadamente, se dedicarían a investigar los nuevos. Pero el 9 de junio, hubo filtraciones a la prensa. «Todos nos vimos envueltos en una tremenda locura», confiesa Gorrotxategi. «Entonces, mi mayor preocupación era intentar parar las cosas. Hicimos una rueda de prensa diciendo que sí, que habían aparecido cosas, que era euskera, pero que necesitábamos tiempo». Para entonces, incluso en la universidad surgieron dudas. El mismo 10 de junio, Ricardo Gomez hizo públicas sus dudad en su foro de discusión Filoblogia: algunas palabras eran «demasiado modernas» y eran «bastantes problemáticas». El 15 de junio, tras la rueda de prensa, Eliseo Gil e Idoia Filloy anuncian «otra sorpresa» a Gorrotxategi. Habían aparecido «mas cosas» fuera de las murallas. «Eso quería decir que no era tardío, sino del alto imperio, del siglo II. Me parecía imposible». Al empezar a analizar las palabras en latín, las dudas se le hicieron evidentes. Entonces, escribió una carta y se lo envió a la responsable de arqueología de la Alava. En la misma explicó que había estado largamente intentando encontrar «una justificación» a los hallazgos, pero que le fue imposible. «Hay muchos temas oscuros y contradictorios». Y concluía así: «Tomando todo esto en cuenta, de ningún modo se puede decir que son textos en euskara antiguos». Carta a Baldeón Baldeo decidió guardar la carta. Durante dos años y medio. En la DFA consideran que dicha actitud influyo en el devenir del affaire, porque el informe era de alerta roja. «Si se hubiera divulgado ese informe, se habría ahorrado mucho dinero, tiempo y esfuerzo», han subrayado. Cinco meses después, el 18 de noviembre, Joakin Gorrotxategi vertió en la prensa todas sus dudas. Pocos días después, Joseba Lakarra escribió otro artículo, en el mismo sentido. Pero cinco meses son muchos. En estas últimas semanas, ha habido quien ha criticado a los catedráticos de la UPV su tardanza en reaccionar. Visto desde el punto de vista actual, los dos investigadores aceptan esa duda, de si esperaron demasiado tiempo. «Pero para responder hay que tener una seguridad total», ha razonado Gorrotxategi. «Nosotros estábamos seguros, pero había que dejar una puerta abierta [para el equipo de Gil]. Por ello, al formarse la comisión, dije que había que conformarla con la gente de aquí. Que éramos capaces de hacerlo. Para que no viniera nadie de fuera a dejarnos en ridículo». «Era un poco insolente decir que todo aquello era falso, habiendo visto pocas piezas», ha confirmado Lakarra. Los dos están enfadados, «hasta el gorro», del equipo de Eliseo Gil. «No han tenido un comportamiento normal estos tres años», dice Joakin Gorrotxategi. «Javier Velaza, profesor de epigrafía de la Universidad de Barcelona dijo que todos los grafitos eran completamente falsos, pero Gil no hizo nada». Últimamente, se ha sumado otra crítica: algunas piezas podrían ser autenticas, y que hay que hacer más pruebas. ¿Es posible que alguna sea verdadera?«Las de euskera, no». Gorrotxategi, el experto más prestigioso de euskera antiguo, lo afirma con total contundencia. «Y las latinas, tampoco». Los argumentos están en sus respectivos informes.

 Knorr: «Siglo III., imposible»

Henrike Knorr, dos semanas antes de su muerte, envió un mensaje a Joakin Gorrotxategi y Joseba Lakarra. Estaba enfermo, y al inicio del mensaje, da a sus dos amigos noticias sobre su situación. «Una ultima cuestión. Las noticias sobre mi salud no son buenas. Podría ser que no pueda atender como quisiera a mi trabajo. Pero haré lo que pueda. Recuerdos». A continuación, da su opinión sobre los grafitos. Knorr fue, desde el inicio, uno de los defensores de los grafitos. Más de una vez se enfrento públicamente a Gorrotxategi y Lakarra. Pero cuando, en enero de 2008, empezaron a analizar entre los tres todas las piezas, su opinión empezó a variar. Según Gorrotxategi, la ilusión cegó a Knorr. «Su postura fue la de muchos. Querían creer en aquello, y las cosas que se les presentaron tenían cierta verosimilitud. Luego, al ir los tres juntos al museo y al hacer las lecturas juntos, empezó a sacar conclusiones». Y, antes de morir, les envió un mensaje a los dos. Dicho mensaje ha sido desconocido hasta hoy. Hoy, sus parientes han decidido hacerlo publico. En el mismo, el lingüista de Alava se une a la tesis de los otros dos filólogos. Los grafitos no son, como defiende una y otra vez Gil, de alrededor del siglo III. Por lo tanto, son falsos… Sin embargo, en la segunda parte de su escrito, Knorr indica la «necesidad de acudir a la historia». Es decir, propone la teoría de la palabra moderna. «Sí, se pasó a la segunda trinchera», explica Gorrotxategi, «si no son de la antigüedad, pueden ser de la Edad Media. Pero ese camino no nos lleva a ninguna parte, y si hubiera seguido por ahí, pronto se habría dado cuenta que no tenia sentido. Yo lo vi el primer día. Desde un punto de vista lingüístico podrían ser de la Edad media, sí, desde el punto de vista del idioma sí, pero las letras no son de dicha época. Esas E, de la forma en que están escritas –II-, no se escribían así en la Edad Media. Knorr no sabía de paleografía o de epigrafía. Le daban la lectura, las leía, y punto. Los que estamos acostumbrados somos los que tenemos que leerlos». La carta no es el primer momento de duda de Knorr. En julio de 2006, Gorrotxategi y él fueron otra vez a Iruña-Oka. Gorrotxategi le explico la diferencia entre ostraka y grafito, y al acabar la visita, Knorr le preguntó a Gil si podía asegurar sin ningún tipo de duda que los grafitos eran antiguos. «Gil le dijo que sí, y Knorr le creyó». Lakarra no quiere dejar lugar a dudad. No son ni de la Edad Media, «no son del siglo IX., ni del XI., XVI., XVIII. Ni del XIX.». «Este es nuestro terreno», afirma Gorrotxategi. «Y en nuestro terreno hay ciertas reglas, que conocemos nosotros, y salen las conclusiones que salen, nada mas». «En ciertos casos, que haya dudas, es algo insolente», añade Lakarra.

Contenido del escrito de Knorr

“Está claro que alguno, por lo menos, de los grafitos hallados en Iruña-Veleia desde 2006 ha creado extrañeza en los estudiosos. Dejando aparte a otra serie de grafitos, los que contienen palabras en euskera han demostrado características sorprendentes, y, mas aun, si hacemos caso a las dataciones propuestas por los arqueólogos y sus equipos de ayudantes. Para decirlo claramente, desde el punto de vista de la historia de la lengua vasca, es totalmente imposible pensar que son del siglo III dC, por ejemplo, los textos con la palabra arrain; en su lugar cabria esperar palabras como *arrani, o arrapi, de claro vinculo románico –al fin y al cabo, provenientes del latín rapio- -. A la espera siempre de lo que dirán los científicos y los estratigrafistas, es preciso acudir a la historia. Y la historia nos dice que hubo un obispado en Alava, al menos desde mediados del siglo IX. El obispo era Alvaro, y el documento es del 881. Que nosotros sepamos, nadie ha puesto en duda la existencia del obispado. Y, según todos los indicios, estaba en Veleia. No en vano se ha mencionado mas de una vez episcopus veleiensis. Y recordemos que la sede de Armendia es muy tardía, y breve –las ultimas excavaciones no han sido esperanzadores-. Solo los tres últimos obispos de Alava -Vela, Munio IV.y Fortunio- se pueden dar como inscritos al obispado de Armentia. Según el documento Becerro de Irache, aparece en 1602 por primera vez la mención al obispado de Armentia, al dar el abad Zorraquino de San Roman el monasterio de Santa Engrazia -Veremundo al frente- en donación a Iratxe. Y después, se traslado a Calahorra. Que nosotros sepamos, no se ha encontrado basílica alguna en Veleia, pero todo es posible. Estuvo en el mismo lugar de Santa Maria de Iruña? Es muy posible. Es de suponer que hubo cierta continuidad desde Iruña-Veleia hasta la época de «Armentia», gracias a una sociedad de clérigos –puede que incluso con milites o guerreros-; eso explicaría que no se mencione a Iruña en el cartulario de San MIllan. De hecho, la orden militar de San Juan se estableció posteriormente. Esa continuidad explicaría, del mismo modo, el aspecto “moderno” de las palabras en euskera, como las mencionadas anteriormente o el corduniai que sin duda es debitoribus, como se propuso en nuestras reuniones de trabajo. Respeto a los grafitos en latín, puedo confirmar lo anteriormente dicho sobre la palabra pontifex. Anteriormente al obispo Sidonias de Clermont (siglo V.), se usaba el titulo Pontifex Maximus, tanto en sentido irónico como en sentido propio; así aparece en torno al año 200., si se indaga en los muchos textos de Tertuliano. Henrike Knorr.”

Viernes, 6 marzo, 2009 at 1:47 pm 258 comentarios


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